Jorge Drexler transformó el Coca-Cola Music Hall en un puente entre la canción de autor y la plena puertorriqueña

La gira «TARACÁ» de Jorge Drexler tocó tierra boricua y, por una noche, el Coca-Cola Music Hall dejó de ser solo un escenario para convertirse en un punto de encuentro: la poesía del cantautor uruguayo se cruzó con la fuerza rítmica de la música puertorriqueña, y de ese cruce nació una de las veladas más memorables del año.
Ante una sala llena, Drexler repasó distintas etapas de su carrera, alternando canciones de su producción más reciente con clásicos que, con los años, se han convertido en parte del ADN de su público. El show abrió con «Toco Madera» y continuó con «¿Cómo se Ama?», «Transporte», «Telefonía», «Tamborero», «Quimera» y «Te Llevo Tatuada», antes de adentrarse en piezas fundamentales de su repertorio como «Guitarra y Vos», «Al Otro Lado del Río», «Soledad», «Amar y Ser Amado», «Movimiento», «Morente», «Universos Paralelos» y «Tocarte».
Como ha sido su sello a lo largo de la carrera, Drexler volvió a demostrar esa capacidad única de tomar lo cotidiano —las preguntas simples sobre el amor, el tiempo y los vínculos humanos— y convertirlo en canción, dejando espacio para que cada quien encuentre su propia lectura.

El momento que unió dos tradiciones
La noche alcanzó uno de sus puntos más altos cuando Drexler invitó a Los Pleneros de La Cresta a subir al escenario. Lo que siguió no fue solo una colaboración: fue un verdadero encuentro entre dos territorios musicales. Juntos interpretaron «Nuestro Trabajo» y «Rayo de Sol», fusionando el universo sonoro del uruguayo con la cadencia inconfundible de la plena.
Más allá del gesto de compartir tarima, esa participación le dio a la presentación una dimensión distinta: la de dos tradiciones —una nacida en Montevideo, otra en los barrios de Puerto Rico— encontrando un lenguaje común frente al mismo público.
El repertorio siguió su curso con «Tambor Chico», «¿Qué Será Q. Es?», «Sea», «Ante la Duda Baila», «Bailar en la Cueva» y «Me Haces Bien», en una conexión que no dio tregua entre el artista y la audiencia durante toda la noche.
Para el cierre, Los Pleneros de La Cresta regresaron al escenario junto a Drexler para interpretar «Todo Se Transforma» y «Muriendo de Pena», el momento más emotivo de la velada y el que terminó de convertir al Coca-Cola Music Hall en una celebración colectiva.

Cuando la música borra fronteras
Lo que dejó esta presentación fue más que un concierto: fue prueba de que las canciones de Drexler, al tocar suelo puertorriqueño, encuentran colores y ritmos nuevos. La plena no fue un invitado ajeno esa noche — se integró de forma natural a una propuesta ya construida sobre la mezcla, la exploración y el encuentro.
Con «TARACÁ», Jorge Drexler sigue estirando los límites de la canción de autor, reafirmando una carrera hecha de búsqueda constante, poesía y experimentación.
Su paso por Puerto Rico quedó marcado por canciones ya conocidas, encuentros inesperados y un recordatorio de algo que la música ha probado una y otra vez: cuando dos culturas encuentran un idioma en común, las fronteras simplemente desaparecen.

